La turmalina negra es una de las variedades más conocidas y utilizadas dentro del amplio grupo de las turmalinas. Este grupo mineral está formado por borosilicatos complejos, caracterizados por su composición química variable, pero con una estructura cristalina común. La turmalina es un mineral que tiene once especies principales. Entre ellas están la chorlo (negra), la elbaíta (rosa, verde, roja o azul), la dravita (marrón) y la turmalina sandía. Esta última combina tonos rosados y verdes.
Las características de la turmalina negra son fáciles de reconocer. Es un mineral opaco de color negro intenso.
Tiene un brillo vítreo y cristales prismáticos con estrías largas. Esta estructura en franjas paralelas es uno de sus rasgos más distintivos. En su forma natural, la turmalina negra suele tener columnas largas y un aspecto fuerte. Esto la hace fácil de identificar, incluso sin pulir.
Cuando la turmalina negra es más dura y compacta, se llama turmalina chorlo. Si sus cristales son menos compactos o tienen inclusiones, se le llama turmalina catedral. Ambas forman parte del mismo grupo, pero varían en su textura y en el modo en que cristalizan.
El origen de la turmalina está en procesos geológicos. Estos procesos están relacionados con pegmatitas, granitos y filones hidrotermales. Las altas temperaturas y ciertos elementos químicos permiten su formación. Además de su valor energético, la turmalina negra es apreciada en la industria por sus propiedades piroeléctricas y piezoeléctricas, que le permiten generar cargas eléctricas bajo presión o al calentarse.
Los principales yacimientos de este mineral se encuentran en Brasil, India, Afganistán, Estados Unidos, Canadá, México, Namibia, Madagascar, Rusia y varias zonas del continente africano. Su abundancia y variedad la hacen una piedra muy importante. Es valiosa para coleccionistas y para quienes buscan minerales con propiedades energéticas.
Las turmalinas se caracterizan por tener una composición variable entre ellas aunque tienen la misma estructura cristalina. La turmalina negra es opaca. Suele llamarse turmalina chorlo cuando sus cristales son duros y compactos, y turmalina catedral cuando los cristales son menos duros y compactos y presentan inclusiones de otros minerales.
Sus cristales son prismáticos y se encuentra en pegmatitas, en granitos, en filones hidrotermales y en filones pneumatolíticos. La turmalina es un mineral utilizado en la industria por sus propiedades piroeléctricas y piezoeléctricas.
Yacimientos: Brasil, India, Afganistán, Estados Unidos, Canadá, México, Namibia, Rusia, África y Madagascar.
La turmalina negra es una de las piedras protectoras más utilizadas en la actualidad y una referencia dentro del trabajo energético. Se considera un mineral clave para neutralizar energía negativa, ya que actúa como un escudo natural capaz de absorber vibraciones densas del entorno. Una vez las recibe, según la tradición, las redirige hacia la tierra, donde pueden ser transformadas. Por ese motivo, se recomienda especialmente utilizarla en su forma natural y colocarla en posición vertical para favorecer este flujo energético.
Las características de la turmalina negra hacen que sea muy apreciada en espacios terapéuticos, como salas de reiki, consultas de sanación o centros de meditación. Allí contribuye a mantener un ambiente limpio, equilibrado y libre de interferencias energéticas. También se usa para armonizar el campo electromagnético, por lo que muchas personas la colocan cerca de ordenadores, wifi o zonas con alta exposición tecnológica.
En el plano personal, la turmalina negra ayuda a recuperar el equilibrio interno, aporta firmeza emocional y favorece los procesos de limpieza y transformación. Se cree que sus estrías paralelas actúan como canales que transforman las energías densas, aumentando la vibración general del cuerpo. Por ello, se asocia con la capacidad de regeneración, la sensación de protección y la estabilidad energética diaria.
Las características de la turmalina negra hacen que sea un mineral muy utilizado en espacios donde se hacen terapias, curas y sanaciones. También en lugares donde se quiere mantener el ambiente energéticamente limpio o neutralizar las ondas electromagnéticas.
Sea cual sea la dolencia del cuerpo físico la turmalina ayuda a regenerarlo y equilibrarlo a nivel energético. Se dice que la fuerza de la turmalina es debida a la forma de sus estrías paralelas, las que transforman las energías densas e incrementan la vibración.