Características mineralógicas
Las turmalinas son un grupo de cristales mixtos pertenecientes a la familia de los borosilicatos. Incluyen distintas especies, entre ellas el chorlo, de color negro; la elbaíta, que puede presentar tonos rosas, rojos, verdes o azules; y la dravita, generalmente marrón.
La elbaíta es una de las especies más valoradas por su variedad cromática. Entre sus variedades más conocidas se encuentran la indigolita, de color azul; la rubelita, de tonos rosas o rojos; la turmalina sandía, con interior rosado y superficie verde; y la verdelita, de color verde.
Aunque las turmalinas presentan composiciones variables, comparten una misma estructura cristalina. Sus cristales suelen ser prismáticos, con estrías paralelas muy características. La variedad más abundante es la turmalina negra, también llamada chorlo o catedral.
La turmalina suele encontrarse en pegmatitas, granitos, filones hidrotermales y filones pneumatolíticos. Además, es un mineral utilizado en la industria por sus propiedades piezoeléctricas.
Yacimientos
Brasil, India, Afganistán, Estados Unidos, Canadá, México, Namibia, Rusia, África y Madagascar.
Propiedades terapéuticas
La turmalina se considera una piedra de limpieza, protección y transformación. Se le atribuye la capacidad de equilibrar el cuerpo a nivel energético y de transformar energías densas gracias a la estructura estriada de sus cristales.
La turmalina azul o indigolita se asocia a los chakras de la garganta y del tercer ojo. Se utiliza para estimular la comunicación, favorecer la comprensión y apoyar la claridad mental.
La turmalina negra es considerada una de las piedras de protección más importantes. Se dice que absorbe las energías densas y las dirige hacia la tierra para ser transmutadas. También se utiliza en espacios terapéuticos o lugares donde se busca mantener el ambiente energéticamente limpio.
La turmalina roja o rubelita se relaciona con el chakra raíz y el chakra corazón. Se considera una piedra de vitalidad, amor y revitalización emocional.
La turmalina rosa se asocia al chakra corazón. Favorece el amor propio, la confianza y la apertura emocional.
La turmalina sandía combina la energía verde y rosa en un mismo cristal, por lo que se considera especialmente vinculada al equilibrio del corazón. Armoniza, suaviza y activa el 4º chakra.
La turmalina verde se asocia a la sanación, la transformación y la apertura del corazón. Se utiliza para relajar, calmar la mente, favorecer el descanso y reforzar la vitalidad.